El murmullo del mercado bajo la lluvia de la Unidad



Por Alirio León
San Fernando de Apure.

La mañana en San Fernando de Apure amaneció gris, vestida con esa pertinaz llovizna llanera que no llega a inundar las calles, pero que humedece el asfalto y enfría el ambiente. Se dice en el llano, la propia moja pendejos. Sin embargo, en las inmediaciones del Mercado Municipal, el clima no logró enfriar los ánimos. Entre el olor a café fresco, el rumor de los pregones y las gotas persistentes que caían sobre los techos de zinc, se empezó a tejer una atmósfera distinta: la de la movilización ciudadana.

Convocados por la Plataforma Unitaria Democrática, militantes de Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática, jovencitos de Vente, Encuentro Ciudadano, Causa R y Centrados Apure, entre otros miembros de la variopinta oposición venezolana, comenzaron a concentrarse. Las banderas, algo pesadas por el agua, se desplegaron desafiando al cielo encapotado. No era un mitin tradicional en un gran escenario; era un encuentro cuerpo a cuerpo, un termómetro de la realidad tomado en el corazón comercial de la ciudad.

Abriéndose paso entre los pasillos y los paraguas de los transeúntes, el exgobernador y dirigente de Primero Justicia, Luis Lippa, encabezó el recorrido. Su caminar no era ajeno para los comerciantes ni para los compradores que estiran el presupuesto del día. A su paso, las conversaciones pivoteaban de inmediato hacia el mismo calvario cotidiano: los precios indomables y el eterno dilema de la luz.


"Ese musiu siempre está con la gente, no se le puede negar ", me comentaba un transeúnte al que yo le entregaba un volante.


Mientras Lippa respondía a la pregunta del amigo de Centrados y coordinador regional de dicha organización, Luis Olivares. "Esto es una expresión viva de los ciudadanos que vienen al mercado a decir que están cansados", comentaba Lippa, mientras la llovizna seguía cayendo fina pero constante, como un eco de la misma persistencia con la que los apureños enfrentan la crisis. Con el rostro humedecido por el agua del cielo, el líder político ponía en palabras lo que el silencio de los apagones calla: "Queremos saber hasta cuándo los cortes eléctricos nos seguirán haciendo este daño que sufre la economía del estado".

A su alrededor, las cabezas asentían. Un comerciante señalaba su nevera apagada y dañada por los continuos bajones eléctricos; una madre hablaba de las tareas escolares que sus hijos no pueden terminar a oscuras. La denuncia sobre el colapso de los servicios públicos se mezclaba con el agua de lluvia, volviéndose una sola voz en el mercado. Lippa recordaba que esto no es un problema de hoy, sino una herida estructural de años, marcada por la falta de transparencia en los recursos destinados al sistema eléctrico.

Pero la jornada bajo la lluvia no se limitó al lamento. Entre el barro de las aceras y el apuro de la gente por resguardarse, la alianza unitaria plantó su bandera de propuesta. Frente a los micrófonos improvisados de cada celular y las miradas atentas de los compradores, se habló de futuro. Se habló de fases esenciales para el país: tutela, estabilización, transición y, finalmente, esa reactivación económica que tanto urge en las calles de San Fernando.

"Si queremos mejorar la parte política y la parte económica, tenemos que ir a la parte de las elecciones. Es la única forma", sentenció el dirigente, amparado por el bloque de partidos que, a pesar de las diferencias lógicas, mostraba hoy día una cohesión monolítica bajo el cielo gris. La exigencia de una convocatoria a elecciones claras y con condiciones se convirtió en la consigna de cierre.

Al mediodía, cuando la llovizna finalmente empezó a ceder y el mercado continuaba con su ajetreo habitual, la Plataforma Unitaria se retiraba dejando un mensaje flotando en el aire húmedo de Apure: la esperanza y la exigencia de cambio no se diluyen, ni siquiera bajo el agua.. 
"Se perdió el miedo", me espetó un señor mayor, y yo después de entregarle otro volante le dije, esto es solo un primer paso y había que darlo.

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