El Vértigo del Cambio en el Muro Roto: De Berlín a la Nostalgia del Abismo
Los berlineses han decidido cambiar la corbata gris del centroderecha por el pulóver desafiante de la izquierda. Grita la calle berlinesa pidiendo cambio, ese fetiche moderno que embriaga tanto a alemanes como a caribeños. Pero cuidado, que cuando la historia se repite, suele hacerlo en forma de sainete o de tragedia tropical. Me cuentan desde Berlín, con la precisión fría de los termómetros alemanes y el asombro caliente de quien ve llover hacia arriba, que la izquierda ha ganado las elecciones locales. La gente votó a los extremos, dicen los cronistas, porque el centro se volvió una balsa de aceite rancio, un pasillo de hospital donde los enfermos ya ni siquiera se quejan. El partido postcomunista La Izquierda ( Die Linke ), bajo la batuta de Elif Engin, ha conquistado el primer lugar. Y ahí los tienen, celebrando como si hubieran tomado el Palacio de Invierno, cuando en realidad lo que han tomado es el timón de un Titanic con goteras. ¡Ah, el cambio! Qué palabra t...