julio 17, 2008

Sobre la noticia de Ingrid

04 julio, 2008 - Lluís Bassets

Ingrid

Las grandes noticias no son una noticia, sino la amalgama de muchas. Su densidad, su peso específico, su complejidad son los elementos que les proporcionan envergadura y conducen luego a producir un impacto tan espectacular. La liberación de Ingrid Betancourt es una de esas noticias grandes y densas, compuestas de múltiples elementos difíciles de diseccionar, de forma que cuando pegan producen un auténtico cráter en la opinión pública. Basta ver cómo ha caído este meteorito enorme en su país, en la vecina Venezuela, en Francia o en España. Va a marcar la época en muchos aspectos: de entrada, se hunde la última guerrilla, sin ir mucho más lejos. Pero lo que más brilla, como siempre en periodismo, es el calor y la emoción de una historia de hombres y mujeres que sufren y que superan el sufrimiento. Las imágenes de Ingrid con su madre anteayer, ayer con esos hijos que no ha visto crecer, la narración de la protagonista ante las cámaras y los micrófonos, su entereza, componen el núcleo de esta noticia enorme que por una vez desmiente que las noticias para serlo deben ser malas.

Pero veamos cuáles son esas noticias amalgamadas. La primera, ya lo he dicho, es la historia de vidas humanas colgadas de un hilo, 700 al parecer, en manos de una guerrilla cruel. La liberación de la más destacada de todos los secuestrados, la joya de la corona del negocio infame del secuestro, es la simple noticia que forma la almendra, coloreada por esa peripecia novelesca digna de una buena película de acción (las habrá, reportajes novelados y películas; los hechos lo reclaman). La derrota de la guerrilla, en segundo lugar, noticia política donde las haya, e histórica: aunque hay que decir que una guerrilla que luce como mérito su veteranía está firmando a la vez su derrota (llevan tantos años en este miserable negocio que se han ido quedando atrás con la guardia baja, propensos a todas las infiltraciones y a todos los golpes de astucia del enemigo). Murió su jefe, fueron ejecutados y detenidos buena parte de los lugartenientes, desertaron otros, los relevos se hicieron por obligación, y han sido infiltrados hasta imitar la voz del jefe y colocar a un militar en la cúpula. Ésta es la segunda gran noticia: lo mejor que pueden hacer es entregarse y pedir perdón, intentar salvar los muebles para rehacer en lo que puedan sus vidas y no prolongar los sufrimientos de tantos rehenes como tienen todavía en sus manos.

Vamos a por la tercera: no hay derrota sin victoria. Uribe se erige en un presidente triunfante. Su estrategia era buena y está obteniendo réditos fantásticos. La propia operación de rescate, en manos más toscas, hubiera terminado en matanza. Su figura no hará más que crecer en los próximos días. Ganará fácilmente la batalla de su reelección. Otra más, la cuarta: Colombia entra ahora en una etapa de autoestima creciente. Ha empezado una oleada de legítimo patriotismo, sentido y expresado desde el primer minuto después de la liberación. La operación dice mucho de la profesionalidad y de la inteligencia de los militares que la han llevado a cabo y de los políticos que la han dirigido. Hasta ayer se avergonzaban, con razón, de tener un país minado por el narcoterrorismo de las FARC y ahora se abre la perspectiva de terminar de una vez con la ausencia de Estado y de derecho en una amplia zona del país. Es lógico que los colombianos se sientan orgullosos de ello. Renace Colombia, nación nueva y satisfecha de sí misma.

Y la quinta: esa mujer, esa entereza, esa mirada toda ella hacia delante, hacia el futuro. Esa es la noticia incandescente del meteorito, la que proporciona ese espíritu luchador y rebelde, que no se doblega, que resiste y al final sobrevive, y una vez liberada se dirige de nuevo a lo que de verdad le interesa, la vida pública, la defensa de sus ideas, la política en el mejor sentido de la palabra. Dará mucho que hablar. Ha llegado muy lejos al resistir este secuestro de seis años. Pero llegará mucho más lejos todavía. Todas las noticias que conforma esta noticia grande son buenas, pero esa fuerte personalidad salvada de la selva y del barro de la prisión es la mejor de todas, la más optimista, la que da alas a la esperanza.

julio 16, 2008

Teoría del Periodismo

Trabajo interesante sobre el Periodismo escrito por el Dr. Enrique de Aguinaga
De la Real Academia de Doctores Catedrático Emérito UCM, que presentaré por capítulos, es sumamente interesante.

LA PREGUNTA DE TODOS LOS DÍAS El 16 de octubre de 1869, en la onda revolucionaria del destronamiento de Isabel II, Stanley, corresponsal inglés, de veintiocho años, que se encontraba en Madrid, al servicio del New York Herald, recibe la orden de su director:

-Busque a Livingstone.


Desde la costa africana del Indico, Stanley se interna en el continente y, por fin, el 28 de octubre de 1871, en Ujiji (Tanzania), junto al lago Tanganika, da con el paradero de Livingstone. El dialogo del encuentro, paradigma de cortesía, lo cuenta originariamente Stanley en su Diario con estas precisas palabras, luego tan repetidas:
- El doctor Livingstone, supongo.
- Si, caballero.

- Doy gracias a Dios por haberme permitido encontraros.

- Me considero dichoso por estar aquí para poder recibiros.

HENRY M. STANLEY (1985:144): Viaje en busca del doctor Livingstone al centro de África



Tras el histórico saludo, Livingstone y Stanley se retiran a dialogar en el interior de la cabaña de aquel y, para empezar, el periodista entrega al misionero una saca con el correo que se había acumulado en Alejandría hasta el 1 de noviembre de 1870. Livingstone la abre, separa dos cartas de sus hijos y, con ellas en la mano, le pide al periodista noticias generales.
- Ved primero las cartas, doctor. Debéis estar impaciente por leerlas.


A la invitación de Stanley, Livingstone responde con una demanda que debería estar escrita en las paredes de todas las Escuelas de Periodismo:
- He esperado cartas durante años... Algunas horas más no son nada. Dadme noticias en general. ¿Que sucede en el mundo?


EL PERIODISMO, COMO RESPUESTA
A la pregunta ¿qué pasa por el mundo?, el Periodismo responde con noticias o informaciones, pero no de modo inorgánico, sino con noticias o informaciones sometidas a un sistema de clasificación.

Los periódicos que, en las páginas de publicidad, utilizan frecuentemente el rótulo de anuncios clasificados, podrían poner, al frente de todas sus páginas y con toda propiedad, el rótulo de noticias o informaciones clasificadas, en cuanto que ( idea capital) el Periodismo es un sistema de clasificación de la realidad, que trata de proporcionarnos una imago mundi.

¿Que pasa por el mundo? La imposibilidad fáctica de responder a la pregunta en todos sus términos, determina una doble característica del Periodismo, doble característica que configura su sistema: el Periodismo actúa por sinécdoque (representando el todo por la parte) y se manifiesta por conjuntos (diferenciando entre acto informativo y acto periodístico)

Por el acto periodístico -conviene repetirlo progresivamente- se responde a la pregunta ¿qué pasa por el mundo? con un conjunto de noticias o informaciones que realmente no refieren todo lo que pasa por el mundo, sino lo más importante de lo que pasa por el mundo, en la actualidad.

En el continente periodístico se acomodan sistemáticamente los hechos conceptuados como más importantes mediante dos operaciones matrices del Periodismo, que son las operaciones de selección y de valoración. Selección y valoración periodísticas, dicho de modo coloquial, son las operaciones que determinan lo que se publica y lo que se deja de publicar y, sucesivamente, el modo en que se publica aquello que se ha considerado digno de publicación. Mundo, realidad, actualidad, clasificación, importancia, selección y valoración. En estos siete términos se puede resumir, de momento, el repertorio de ideas de arranque para una consideración científica del Periodismo.

La dimensión científica del Periodismo, así suscitada, se sitúa no solo en el marco de las Ciencias Sociales, sino también en el marco de la Teoría del Conocimiento, en cuanto conceptuación de un saber especifico, el ya definido como saber periodístico (Beneyto, 1974). ¡Cómo se aleja la concepción artística del Periodismo, en cuanto suma de intrepidez, ingenio, gracia, talento, oportunidad o vocación! Y, al mismo tiempo, ¡cómo se aproxima la consideración de la esencia del Periodismo, que, en definitiva, es el objetivo de su consideración científica!.

Hay una tradicional resistencia a aceptar la dimensión científica del Periodismo. Es una inercia que tanto procede de la ignorancia sobre la existencia y formalización de la teoría o esencia periodísticas como de la abrumadora presencia de los efectos o resultados prácticos del propio Periodismo. Se confunde la esencia del Periodismo con los efectos del Periodismo, que son muy llamativos, que son como la hiedra que oculta el árbol que le sirve de sostén. Abrumados por los efectos, se llega a creer que la esencia del Periodismo es su mercancía y su influencia en la sociedad, cuando esencialmente el Periodismo es una taxonomía, una clasificación de la realidad. Lo que ocurre es que aquella taxonomía genera poder o contrapoder y, por lo tanto, conflicto para el dominio de ese poder.



ÁMBITO UNIVERSITARIO

La dimensión científica del Periodismo tiene su residencia, claro está, en la Universidad y, por lo tanto, su hito histórico en la incorporación de los estudios de Periodismo al ámbito universitario, que, en España, se produce en 1970, no como un acto repentino o caprichoso sino como consecuencia de un largo y muchas veces incómodo proceso.

A la anticipación del profesor Fernando Araujo que, en 1887, en la Universidad de Salamanca, organiza un primer curso de Periodismo, sucede la iniciativa de la Asociación de la Prensa de Madrid que, en 1899, intenta una Escuela de Periodistas y deja un jugoso debate público con una pregunta clarividente que se repite a lo largo del siglo XX: La Escuela de Periodistas ¿ha de ser científica y teórica o todavía habrá de marcarse más su carácter especialista y práctico? (Revista Política y parlamentaria, 1899)

Subrayo el todavía. Todavía no había escrito Joseph Pulitzer su discurso fundacional de 1904, con el vaticinio de que, antes de que finalizara ese siglo XX, las Escuelas de Periodismo serían incorporadas a la Universidad, como lo están el Derecho o la Medicina (Pulitzer, 1904: 641-680). Todavía no se había fundado en Alemania, en 1916, bajo la dirección de Karl Bücher, el Leipziger Institut für Zeintungskunde, del cual y de la Zeitungswissenchaft o Ciencia del Periódico son cualificados representantes Otto Groth, Walter Hegeman y Emil Dovifat, hoy instalados en los repertorios universitarios. Todavía los periodistas españoles, asociados en la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa y reunidos en asamblea general, en Sevilla, en 1923, no habían manifestado su deseo de una Facultad de Periodismo. Todavía el catedrático Alfredo Mendizábal (1928) no había publicado, en 1928, en la Universidad de Zaragoza, su perspicaz y completo informe sobre la instalación de los estudios de Periodismo en la Enseñanza Superior, que la explica como la pretensión de ayudar, fomentar y cultivar por métodos científicos la vocación periodística

Todavía Walter Lippmann (Debesa Castro, 1988), uno de los periodistas egregios del siglo XX, patrocinador del asentamiento universitario del Periodismo, no había formulado su alegato ante la asamblea londinense del Instituto Internacional de la Prensa, en 1965, reclamando para el periodista la existencia de un cuerpo de saber organizado (Lippmann, 1965). Todavía los estudios de Periodismo no se habían incorporado, en 1970, a la Universidad española, cuyas funciones principales al servicio de la sociedad, según la vigente Ley, son la creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, así como la preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos. Todavía no se había pronunciado el nombre de las Facultades de Ciencias de la Información, que actualmente, sólo en el seno científico de los Departamentos de la Sección de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, han propiciado la elaboración de 239 tesis doctorales.



ESENCIA DEL PERIODISMO

¿En qué consiste esencialmente el Periodismo? ¿Cuál es la razón última o la índole que permanece, cuando el Periodismo se despoja de todos sus accesorios? ¿Qué es lo que identifica al Periodismo de cualquier tiempo y lugar, con independencia de los estilos y de las técnicas? ¿Existe una esencia a la que se pueda reducir todo Periodismo y que al mismo tiempo sirva para definir cualquier Periodismo que lo sea esencialmente? ¿Cuál es, en definitiva, la dimensión científica del Periodismo?

Puedo decir, sin hipérbole, que a la respuesta de aquellas preguntas he dedicado mi vida profesional y mi vida académica, procurando que no me sucediera como al herrero, que a fuerza de machacar se le olvidó el oficio, o como a la ruedecilla del reloj, que cumple con exactitud sus rotaciones pero nunca sabe la hora que es.

Con tal espíritu crítico, en 1953, al impartir mi primer curso sobre Reporterismo, tengo un primer destello de la esencia del Periodismo, que es un destello excluyente y radical: frente a la tradición y contra lo que cabria esperar, la esencia del Periodismo no es la Redacción, entendida como forma de escritura. Así, atisbo la idea de que el Periodismo no es solo la persecución de la noticia (versión heroica y cinematográfica) o la escritura urgente (versión talentosa y artística) o la influencia en la mentalidad pública (versión magistral y redentora), sino que hay algo que ahí está, en el fondo, pero que todavía no llamamos por su nombre. Y así lo dejé escrito en las conclusiones de aquel curso:

...hemos visto como, por diversos y a veces complicados procedimientos, el reportero procura contestar a la pregunta de Livingstone (¿Qué pasa por el mundo?), que es la pregunta del lector de periódicos. Tiene que haber una mente superior en el periódico para ensamblar las piezas del mosaico de la realidad. La cuestión final es la de si tal composición se verifica correctamente, en la debida proporción.

julio 11, 2008

La ética de la imagen, base del periodismo comprometido

Resulta perentorio recuperar el espíritu de denuncia del periodismo primigenio y del cine más comprometido. Pero... ¿Cuáles son los límites? Nadie puede poner en duda que la aspiración de reflejar la verdad a través del poder de la imagen sea lícita. Sin embargo, el hecho de mostrarla explícita y crudamente plantea cuestiones de profundo calado ético Iñaki LAZKANO
Periodista y profesor de Ciencias Sociales y de la Comunicación

Krzysztof Kieslowski desarrolló su incipiente labor cinematográfica en el ámbito del cine documental. El prestigioso realizador polaco tenía por aquel entonces un interés especial en reflejar la realidad. No obstante, a medida que iba indagando en la realidad cotidiana de los seres humanos, su curiosidad colisionó con un problema ético: el peligro de violar la intimidad de las personas que retrataba. Dos principios regían su filosofía como documentalista: «Jamás perjudicar a la persona filmada y no transformar nunca su vida, ni para bien ni para mal». Cuando se percató de la imposibilidad de cumplir sus postulados, abandonó los documentales y se refugió en la ficción.

¿Debe el cineasta o el periodista asumir esa equidistancia ética? La asunción de una mirada objetiva es, en la actualidad, una mera quimera. Las imágenes se han convertido en la coartada perfecta del poder establecido. El periodismo audiovisual y el cine, salvo honrosas excepciones, legitiman el sistema. Paul Haggis se manifestó en ese mismo sentido y reivindicó la necesidad de recuperar la labor del verdadero periodismo en la rueda de prensa de la película «En el Valle de Elah» (2007): «Alguien me ha preguntado por qué se hacen ahora estas películas si las de Vietnam no se rodaron durante la guerra. Pienso que hay una diferencia básica: en aquella hubo unos magníficos periodistas haciendo su trabajo, informando de cosas que no queríamos escuchar. Bastaba leer los periódicos y mirar la televisión para saber toda la verdad desagradable. Ahora no».

Las reflexiones del director canadiense nos aleccionan sobre el carácter de las imágenes que los medios de comunicación nos hacen llegar de manera manipulada habitualmente. Resulta perentorio, pues, recuperar el espíritu de denuncia del periodismo primigenio y del cine más comprometido. Pero... ¿Cuáles son los límites? Nadie puede poner en duda que la aspiración de reflejar la verdad a través del poder de la imagen sea lícita. Sin embargo, el hecho de mostrarla explícita y crudamente plantea cuestiones de profundo calado ético. ¿Es legítimo despertar la conciencia de la sociedad apelando a los instintos más primarios? Obviamente, el periodista o el cineasta comprometido no pueden permanecer impertérritos ante la injusticia. Así pues, aunque la equidistancia ética que propugnaba Kieslowski no parece ser la vía idónea, resulta indispensable dotar de eticidad a la imagen para soldar debidamente las bases de la verdad.

julio 07, 2008

Redacción on line con calidad periodística

Autora: Mónica Ivett Méndez
Medio: / Venezuela


PERIODISMO DIGITAL---- Los avances tecnológicos han modificado hasta la manera mas primitiva de la comunicación como es la escritura, debido a ello se han ido creando nuevos métodos que cumplan con el objetivo de tener una lectura mas clara, cómoda y precisa al momento de leer frente a un monitor.

La Internet se ha convertido en la herramienta fundamental para la búsqueda de información de un comunicador. Está es su fuente de investigación donde se puede obtener y a la vez brindar datos de un acontecimiento o tema de interés a nivel mundial.

En Venezuela, la Internet dejó de ser un emisor de información y se convirtió en un receptor de todo tipo de expresiones y las empresas de información han adaptado su información a la Web, pero en la actualidad las redacciones de que se difunden en el medio digital es un "escaneo" de la versión impresa, sin tomar en cuenta que aunque tengan igual contenido, se maneja distinto lenguaje.

Los cibermedios venezolanos todavía no le han dado la verdadera importancia a las redacciones que se difunden en la Internet, por ello cabe preguntarse ¿Cómo se debe escribir en la Internet? Si los lectores digitales no tienen límites, ya piensan en la multimedia, necesitan rapidez, economía del lenguaje y mayor información en un menor tiempo.

Un nuevo modelo de expresión

La sociedad enfrenta un nuevo reto en la era tecnológica como es la expresión de ideas en la Internet, ya no es simplemente contar con un buen diseño en la página Web sino captar la atención de sus visitantes creando un nuevo modelo de expresión más vanguardista y universal.

Los medios de comunicación social son los encargados de redefinir el concepto de redacción tradicional y crear un concepto de redacción no lineal que permitirá al lector mayor fluidez y aceptación. Cabe mencionar que el usuario de Internet quiere información concisa y clara para que pueda entender todo lo que necesita saber en un breve tiempo.

Hoy en día la página Web debe resultar para el navegante funcional y llenar las expectativas que este necesita aclarar. Además de presentar un atractivo diseño es fundamental que contenga la mayor información útil, organizada y bien desarrollada.

Algunas teorías

En Venezuela todavía no hay nada definido acerca de los lineamientos de cómo se debe de escribir en Internet como nos manifiesta la profesora Roselyn Rincón "cada medio de comunicación venezolano está formando su propio estilo, por supuesto basándose en estudio importantes acerca del tema como lo son los de Patricia Noriega y Bella Paloma entre otros".

Patricia Noriega en su ponencia "Contenido Digital" hace mención de algunos lineamientos básicos de redacción on line, en la cual hace hincapié en la utilización de la pirámide invertida, el comprender las limitaciones de la lectura en la pantalla y sobre todo tomar en cuenta que el tipo de audiencia es heterogenia y de diferentes culturas.

Carlos Soto en su libro "Periodismo en Internet" señala que en la Internet se cumplen tres niveles de lectura, dándole importancia al uso de los hipertextos como la utilización de enlaces que incrementen y profundicen la información al usuario y el uso de la multimedia donde se pretende facilitar la interacción entre los cibernautas.

Sobre esta idea agrega Roselyn Rincón, "en nuestro país si se toma en cuenta estos niveles de lectura y la interactividad con los usuarios", como es el caso de la página Web del diario El Universal (www.eluniversal.com) donde podemos encontrar estos niveles de lectura.

Recomendaciones

La nueva era tecnológica impone nuevos mecanismos textuales de comprensión y búsqueda de información, cuyo objetivo es de convertir la lectura en Internet mas cómoda y casi intuitiva para el visitador. El uso de enlaces, de la multimedia y la interacción del usuario son piezas claves para alcanzar el éxito de lectura a través de la Internet.

Tomando en cuenta las recomendaciones del profesor de la Universidad de San Francisco Leonard Sellers, fija tres normas básicas para publicar en Internet:

1. La noticia no puede ocupar más espacio entre la pantalla y el ordenador; esto es para evitar el uso de cursores.

2. No saturar al cibernautas de enlaces dentro de la información; esto se realiza al final de la información para evitar que el cibernauta se salte de lo queremos que lea.

3. El periodista on line debe combinar texto, imágenes y sonido; ser una periodista multimedia.

Estas y otras recomendaciones le sugiere al redactor la importancia de llegar al lector con mayor fluidez y rapidez, tomando en cuenta que la lectura en un monitor es, generalmente, un 25% más lenta que en un papel. Además de la incomodidad y dificultad visual cuando se lee en Internet casi siempre se esta conectado a la red, por lo que se está gastando dinero; por lo tanto se debe resumir la información para facilitar y reducir el tiempo de lectura.

Otro autor como Jacob Nielsen señala que el periodista debe afrontar otros aspectos como al "escaneabilidad" en la lectura de las páginas Web y es por ello que recomienda estructurar los artículos en dos o tres niveles de lectura, además de destacar aquellas palabras que pueden captar la atención del lector.

Este autor hace hincapié del uso de la pirámide invertida, ya que para escribir en Internet hay que partir de una conclusión, seguido con datos secundarios y terminar con un resumen; hay que tomar en cuenta que el periodismo en la Web es diferente al impreso, en este la narración es lineal, mientras que en la Web con el uso de hipertextos dejamos que el cibernauta lea lo que quiere. Es importante el uso y la estructuración del hipertexto en el que debe conquistarse el interés de la audiencia con la finalidad que el lector aprecie rápidamente el sentido y la utilidad de la información.

¿Quiénes pueden hacerlo?

Cualquier persona puede escribir en Internet, aquella que quiera plasmar alguna idea o experiencia, pero se recomienda de manera muy especial, a los periodistas. Los periodistas son los que conocen mejor que nadie las necesidades de los lectores y que piensan en ellas al momento de escribir. Un buen periodista será capaz de entregar a sus lectores información en las condiciones más adecuadas, independientemente de cuál sea el medio a través del cual la emite.

En la actualidad un periodista debe de estar preparado para cubrir cualquier campo donde quiera plasmar su información. El comunicador del siglo XXI debe de ser conocedor de las virtudes y ventajas de la Internet no solo como medio de información sino como captador de nuevos lectores.

Entonces podemos decir que no existen periodistas digitales y periodistas de prensa escrita, sólo existen periodistas que se enfrentan a las nuevas tecnologías informáticas.

El perfil de un "ciberperiodista"

Un ciberperiodista tiene como misión ponerse en el lugar del visitante y descubrir sus necesidades e inquietudes, claro está que esté debe contar con un equipo especializado para así poder crear una página Web que sea del gusto y satisfacción del cibernauta.

El continuo crecimiento de la tecnología hace que el usuario exija más información, quieren que los comunicadores llenen sus expectativas y necesidades antes que lo requieran. Es por esta razón que el comunicador social tiene que estar en continua preparación ante los nuevos avances y así poder llenar la satisfacción de su lector y cumplir con su rol de comunicador.

El comunicador de hoy tienen que ser "multimedia", saber identificar la importancia de la tecnología, se puede señalar que los comunicadores tradiciones fácilmente se están adaptando a estos nuevos avances, de hecho son amantes a ella, y por esto se puede pedir esa misma pasión a los nuevos comunicadores del mañana.

Como nos dice la profesora Roselyn Rincón "en la universidad se busca que los estudiantes de comunicación social salga a la calle con las herramientas mínimas para cumplir cualquier tarea, la tecnología esta jugando un papel importante en el desarrollo y cumplimiento de este trabajo, ahora el periodista debe cumplir un rol "multimedia" por ello se busca que los estudiantes de esta universidad tengan conocimiento de estos".

Los comunicadores están creciendo a la par de los nuevos avances tecnológicos que se están dando en nuestro país, recordemos que Venezuela todavía esta en pañales acerca de las inquietudes que puede presentar el cibernauta, sobre todo tomando en cuenta que el usuario de Internet es nuestro país representa un población joven, casi el 72% de los mismos son menores de 34 años de edad.

Los comunicadores de hoy tienen como reto crear nuevos recursos periodísticos que se adapten a los avances tecnológicos que estamos viviendo, es importante que este periodista cultive la importancia de la jerarquización de la información y la recopilación de datos, y sepa obtener los beneficios de la multimedia y la interactividad para mantener a una audiencia.

julio 04, 2008

Mi Venezuela, Canaima

junio 18, 2008

El Periodismo según García Márquez

Por Reynaldo Cruz Zapata
El Regional de Piura: 16 de enero del 2007
A mis maestros de la Universidad
Por dejarme ser libre.

Éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo escribe García Márquez, entonces juro que daría lo que tengo y lo que desearía tener por vivir aquellos años en que los diarios eran diarios y los periodistas eran verdaderos periodistas y aquella pasión por la noticia se convertía en el mejor oficio del mundo.
Hace 50 años no hubiera “estudiado” en la Universidad para trabajar en un Diario. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los Viernes, confía el padre de Cien Años de Soledad. Se aprendía en la vida misma, en cada segundo expirado, en cada libro leído, en cada escrito, en el error y el acierto, me atrevo a cavilar.
Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de 24 horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de lo mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran, señala el Gabo recordando las tertulias a las 5 de la tarde, café en mano y sin convocatoria ni junta de redacción institucional para procrear el diario del día siguiente.
Por aquellos días tener base cultural era una obligación a la cual no se podía renunciar “la lectura era adicción laboral” dice el colombiano Premio Nóbel. Aquellos días debieron ser de celeste color pienso, pero como nada brilla para siempre, aparecieron las escuelas de Periodismo para darle al oficio el “respaldo académico” necesario. Y nada fue igual. La pasión y el romanticismo se redujo cuando se dijo Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social y se olvido el termino Periodismo.
Se masificaron las escuelas, y lo informativo devoro a lo formativo, y la tecnología nos dejo boquiabiertos, nos deshumanizo a ritmo geométrico. Los estudiantes “parecen desvinculados con la realidad y prima un afán de protagonismo sobre la vocación dixit García Márquez. Entonces no importa nada, lo ético está después de la primicia, a cualquier precio y por encima de todo. Entonces olvidan que “la mejor noticia no es la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor”, esboza el escritor de la Crónica de Una Muerte Anunciada.
La libreta de notas, una ética a toda prueba y un par de oídos eran lo necesario antes de que se inventara la grabadora, aquella maquina que masifico la entrevista de una forma viciosa. Y los cambios para mal son varios más. Sòlo alguien que ha nacido será capaz de sobrevivir en la confusión reinante, después de todo “la vida se encargara de decidir quién sirve y quién no sirve” para el mejor oficio del mundo.

San Miguel de Piura 16 de enero de 2006