Trabajo interesante sobre el Periodismo escrito por el Dr. Enrique de Aguinaga
De la Real Academia de Doctores Catedrático Emérito UCM, que presentaré por capítulos, es sumamente interesante.
LA PREGUNTA DE TODOS LOS DÍAS El 16 de octubre de 1869, en la onda revolucionaria del destronamiento de Isabel II, Stanley, corresponsal inglés, de veintiocho años, que se encontraba en Madrid, al servicio del New York Herald, recibe la orden de su director:
-Busque a Livingstone.
Desde la costa africana del Indico, Stanley se interna en el continente y, por fin, el 28 de octubre de 1871, en Ujiji (Tanzania), junto al lago Tanganika, da con el paradero de Livingstone. El dialogo del encuentro, paradigma de cortesía, lo cuenta originariamente Stanley en su Diario con estas precisas palabras, luego tan repetidas:
- El doctor Livingstone, supongo.
- Si, caballero.
- Doy gracias a Dios por haberme permitido encontraros.
- Me considero dichoso por estar aquí para poder recibiros.
HENRY M. STANLEY (1985:144): Viaje en busca del doctor Livingstone al centro de África
Tras el histórico saludo, Livingstone y Stanley se retiran a dialogar en el interior de la cabaña de aquel y, para empezar, el periodista entrega al misionero una saca con el correo que se había acumulado en Alejandría hasta el 1 de noviembre de 1870. Livingstone la abre, separa dos cartas de sus hijos y, con ellas en la mano, le pide al periodista noticias generales.
- Ved primero las cartas, doctor. Debéis estar impaciente por leerlas.
A la invitación de Stanley, Livingstone responde con una demanda que debería estar escrita en las paredes de todas las Escuelas de Periodismo:
- He esperado cartas durante años... Algunas horas más no son nada. Dadme noticias en general. ¿Que sucede en el mundo?
EL PERIODISMO, COMO RESPUESTA A la pregunta ¿qué pasa por el mundo?, el Periodismo responde con noticias o informaciones, pero no de modo inorgánico, sino con noticias o informaciones sometidas a un sistema de clasificación.
Los periódicos que, en las páginas de publicidad, utilizan frecuentemente el rótulo de anuncios clasificados, podrían poner, al frente de todas sus páginas y con toda propiedad, el rótulo de noticias o informaciones clasificadas, en cuanto que ( idea capital) el Periodismo es un sistema de clasificación de la realidad, que trata de proporcionarnos una imago mundi.
¿Que pasa por el mundo? La imposibilidad fáctica de responder a la pregunta en todos sus términos, determina una doble característica del Periodismo, doble característica que configura su sistema: el Periodismo actúa por sinécdoque (representando el todo por la parte) y se manifiesta por conjuntos (diferenciando entre acto informativo y acto periodístico)
Por el acto periodístico -conviene repetirlo progresivamente- se responde a la pregunta ¿qué pasa por el mundo? con un conjunto de noticias o informaciones que realmente no refieren todo lo que pasa por el mundo, sino lo más importante de lo que pasa por el mundo, en la actualidad.
En el continente periodístico se acomodan sistemáticamente los hechos conceptuados como más importantes mediante dos operaciones matrices del Periodismo, que son las operaciones de selección y de valoración. Selección y valoración periodísticas, dicho de modo coloquial, son las operaciones que determinan lo que se publica y lo que se deja de publicar y, sucesivamente, el modo en que se publica aquello que se ha considerado digno de publicación. Mundo, realidad, actualidad, clasificación, importancia, selección y valoración. En estos siete términos se puede resumir, de momento, el repertorio de ideas de arranque para una consideración científica del Periodismo.
La dimensión científica del Periodismo, así suscitada, se sitúa no solo en el marco de las Ciencias Sociales, sino también en el marco de la Teoría del Conocimiento, en cuanto conceptuación de un saber especifico, el ya definido como saber periodístico (Beneyto, 1974). ¡Cómo se aleja la concepción artística del Periodismo, en cuanto suma de intrepidez, ingenio, gracia, talento, oportunidad o vocación! Y, al mismo tiempo, ¡cómo se aproxima la consideración de la esencia del Periodismo, que, en definitiva, es el objetivo de su consideración científica!.
Hay una tradicional resistencia a aceptar la dimensión científica del Periodismo. Es una inercia que tanto procede de la ignorancia sobre la existencia y formalización de la teoría o esencia periodísticas como de la abrumadora presencia de los efectos o resultados prácticos del propio Periodismo. Se confunde la esencia del Periodismo con los efectos del Periodismo, que son muy llamativos, que son como la hiedra que oculta el árbol que le sirve de sostén. Abrumados por los efectos, se llega a creer que la esencia del Periodismo es su mercancía y su influencia en la sociedad, cuando esencialmente el Periodismo es una taxonomía, una clasificación de la realidad. Lo que ocurre es que aquella taxonomía genera poder o contrapoder y, por lo tanto, conflicto para el dominio de ese poder.
ÁMBITO UNIVERSITARIO La dimensión científica del Periodismo tiene su residencia, claro está, en la Universidad y, por lo tanto, su hito histórico en la incorporación de los estudios de Periodismo al ámbito universitario, que, en España, se produce en 1970, no como un acto repentino o caprichoso sino como consecuencia de un largo y muchas veces incómodo proceso.
A la anticipación del profesor Fernando Araujo que, en 1887, en la Universidad de Salamanca, organiza un primer curso de Periodismo, sucede la iniciativa de la Asociación de la Prensa de Madrid que, en 1899, intenta una Escuela de Periodistas y deja un jugoso debate público con una pregunta clarividente que se repite a lo largo del siglo XX: La Escuela de Periodistas ¿ha de ser científica y teórica o todavía habrá de marcarse más su carácter especialista y práctico? (Revista Política y parlamentaria, 1899)
Subrayo el todavía. Todavía no había escrito Joseph Pulitzer su discurso fundacional de 1904, con el vaticinio de que, antes de que finalizara ese siglo XX, las Escuelas de Periodismo serían incorporadas a la Universidad, como lo están el Derecho o la Medicina (Pulitzer, 1904: 641-680). Todavía no se había fundado en Alemania, en 1916, bajo la dirección de Karl Bücher, el Leipziger Institut für Zeintungskunde, del cual y de la Zeitungswissenchaft o Ciencia del Periódico son cualificados representantes Otto Groth, Walter Hegeman y Emil Dovifat, hoy instalados en los repertorios universitarios. Todavía los periodistas españoles, asociados en la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa y reunidos en asamblea general, en Sevilla, en 1923, no habían manifestado su deseo de una Facultad de Periodismo. Todavía el catedrático Alfredo Mendizábal (1928) no había publicado, en 1928, en la Universidad de Zaragoza, su perspicaz y completo informe sobre la instalación de los estudios de Periodismo en la Enseñanza Superior, que la explica como la pretensión de ayudar, fomentar y cultivar por métodos científicos la vocación periodística
Todavía Walter Lippmann (Debesa Castro, 1988), uno de los periodistas egregios del siglo XX, patrocinador del asentamiento universitario del Periodismo, no había formulado su alegato ante la asamblea londinense del Instituto Internacional de la Prensa, en 1965, reclamando para el periodista la existencia de un cuerpo de saber organizado (Lippmann, 1965). Todavía los estudios de Periodismo no se habían incorporado, en 1970, a la Universidad española, cuyas funciones principales al servicio de la sociedad, según la vigente Ley, son la creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, así como la preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos. Todavía no se había pronunciado el nombre de las Facultades de Ciencias de la Información, que actualmente, sólo en el seno científico de los Departamentos de la Sección de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, han propiciado la elaboración de 239 tesis doctorales.
ESENCIA DEL PERIODISMO ¿En qué consiste esencialmente el Periodismo? ¿Cuál es la razón última o la índole que permanece, cuando el Periodismo se despoja de todos sus accesorios? ¿Qué es lo que identifica al Periodismo de cualquier tiempo y lugar, con independencia de los estilos y de las técnicas? ¿Existe una esencia a la que se pueda reducir todo Periodismo y que al mismo tiempo sirva para definir cualquier Periodismo que lo sea esencialmente? ¿Cuál es, en definitiva, la dimensión científica del Periodismo?
Puedo decir, sin hipérbole, que a la respuesta de aquellas preguntas he dedicado mi vida profesional y mi vida académica, procurando que no me sucediera como al herrero, que a fuerza de machacar se le olvidó el oficio, o como a la ruedecilla del reloj, que cumple con exactitud sus rotaciones pero nunca sabe la hora que es.
Con tal espíritu crítico, en 1953, al impartir mi primer curso sobre Reporterismo, tengo un primer destello de la esencia del Periodismo, que es un destello excluyente y radical: frente a la tradición y contra lo que cabria esperar, la esencia del Periodismo no es la Redacción, entendida como forma de escritura. Así, atisbo la idea de que el Periodismo no es solo la persecución de la noticia (versión heroica y cinematográfica) o la escritura urgente (versión talentosa y artística) o la influencia en la mentalidad pública (versión magistral y redentora), sino que hay algo que ahí está, en el fondo, pero que todavía no llamamos por su nombre. Y así lo dejé escrito en las conclusiones de aquel curso:
...hemos visto como, por diversos y a veces complicados procedimientos, el reportero procura contestar a la pregunta de Livingstone (¿Qué pasa por el mundo?), que es la pregunta del lector de periódicos. Tiene que haber una mente superior en el periódico para ensamblar las piezas del mosaico de la realidad. La cuestión final es la de si tal composición se verifica correctamente, en la debida proporción.